Queridos amigos, aquí les comparto 30 Versículos bíblicos sobre el Día de los Fieles Difuntos, que creo les ayudarán a comprender este tema si están interesados. Porque aquí en todos los versículos bíblicos que he compartido hay algunos versículos que están directamente relacionados con este tema de la Biblia y he compartido algunos otros versículos que están relacionados con este tema.
Aquí podrás ver estos versículos en un estilo de coloración muy hermoso. Que puedes compartir con tus amigos y familiares tomando una captura de pantalla.
Espero que puedas aprender algo de este tema hoy. Vayamos ahora a los versículos bíblicos. Que Dios los bendiga abundantemente, gracias.
Cada 2 de noviembre, la Iglesia recuerda a los fieles difuntos y eleva oración por las almas de quienes ya partieron. Estos versículos bíblicos nos recuerdan la esperanza de la resurrección, el descanso eterno y el consuelo que Dios ofrece a quienes lloran la pérdida de un ser querido.
“Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
— Juan 11:25
“Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”
— Juan 11:26
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”
— Salmos 23:4
“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”
— 1 Corintios 15:55
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”
— Apocalipsis 21:4
“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.”
— Filipenses 1:21
“Preciosa es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.”
— Salmos 116:15
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.”
— Juan 14:1
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”
— Juan 14:2
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
— Juan 14:3
“Pero si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.”
— Romanos 14:8
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”
— Mateo 5:4
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.”
— 2 Corintios 1:3
“El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.”
— 2 Corintios 1:4
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
— Eclesiastés 3:1
“Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado.”
— Eclesiastés 3:2
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”
— Hebreos 9:27
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”
— 2 Timoteo 4:7
“Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
— 2 Timoteo 4:8
“Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
— Lucas 23:43
“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”
— 1 Corintios 15:20
“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”
— Salmos 90:12
“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.”
— Salmos 34:19
“Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”
— Job 1:21
“Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.”
— Salmos 73:26
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.”
— Filipenses 3:20
“El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con que puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”
— Filipenses 3:21
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
— Salmos 46:1
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”
— Isaías 41:10
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
— Mateo 11:28