26 Versículos bíblicos sobre el edadismo

Versículos bíblicos sobre el edadismo

Queridos amigos, aquí les comparto 26 Versículos bíblicos sobre el edadismo, que creo les ayudarán a comprender este tema si están interesados. Porque aquí en todos los versículos bíblicos que he compartido hay algunos versículos que están directamente relacionados con este tema de la Biblia y he compartido algunos otros versículos que están relacionados con este tema.

Aquí podrás ver estos versículos en un estilo de coloración muy hermoso. Que puedes compartir con tus amigos y familiares tomando una captura de pantalla.

Espero que puedas aprender algo de este tema hoy. Vayamos ahora a los versículos bíblicos. Que Dios los bendiga abundantemente, gracias.

El edadismo es el prejuicio o la discriminación por causa de la edad, ya sea hacia los ancianos o hacia los jóvenes. La Biblia nos enseña a honrar a cada persona sin importar cuántos años tenga, reconociendo que Dios usa y valora a sus hijos en cada etapa de la vida.

“Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.”

— Levítico 19:32

“Corona de honra es la vejez, que se halla en el camino de justicia.”

— Proverbios 16:31

“La gloria de los jóvenes es su fuerza, Y la hermosura de los ancianos es su vejez.”

— Proverbios 20:29

“Oye a tu padre, a quien te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.”

— Proverbios 23:22

“En los ancianos está la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia.”

— Job 12:12

“Yo dije: Los días hablarán, Y la multitud de años declarará sabiduría.”

— Job 32:7

“No son los sabios los de mucha edad, Ni los ancianos entienden el derecho.”

— Job 32:9

“No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.”

— Salmos 71:9

“Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.”

— Salmos 71:17

“Y aun hasta la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir.”

— Salmos 71:18

“Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes.”

— Salmos 92:14

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”

— Salmos 90:12

“Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.”

— Salmos 37:25

“Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.”

— Isaías 46:4

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.”

— Eclesiastés 12:1

“El cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera que te ama te lo ha dado a luz, y ella es de más valor para ti que siete hijos.”

— Rut 4:15

“Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.”

— Génesis 18:11

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”

— 1 Timoteo 4:12

“No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos;”

— 1 Timoteo 5:1

“A las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.”

— 1 Timoteo 5:2

“Los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.”

— Tito 2:2

“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”

— 1 Pedro 5:5

“Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas.”

— Hechos 10:34

“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.”

— Santiago 2:1

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”

— Gálatas 3:28

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superior a él mismo.”

— Filipenses 2:3